AR AR Sra. Maria Carina Ayub, lleva doce años al frente de una transformación que combina producción nacional, tecnología y una personal manera de entender la empresa, aquí mucho para conocerla y descubrir todo lo que hay detrás de la marca Czerweny.

En toda entrevista siempre hay un momento inicial para hacer unas pequeñas preguntas o un breve raconto que permita al lector saber con quién estamos hablando y cuáles son sus orígenes. Para muchos, la historia de María Carina Ayub al frente de Czerweny es conocida. Pero el público se renueva y también es interesante mirar hacia atrás para comprender mejor cómo llegó hasta acá. Desde 2014, Carina está al frente de Motores Czerweny. Su llegada a la conducción se produjo en una circunstancia especialmente difícil, tras la muerte de su esposo Sr. Hugo Rivero. Ella misma recuerda aquellos comienzos como uno de los mayores desafíos de su vida profesional.

“El desafío de ser mujer en el ámbito de una empresa metalúrgica siempre representó una tarea compleja. En un entorno predominantemente liderado por hombres, asumir la presidencia de Motores Czerweny S.A., parecía desafiar las normas establecidas.
Fue en este momento de adversidad cuando comprendí que la estrategia y el liderazgo, habilidades transversales, podrían guiarme a través de este desafío. No solo asumí la responsabilidad de liderar la empresa, sino también mantener viva la visión y el legado de Hugo. A pesar de no haber trabajado previamente en la empresa, estaba decidida a enfrentar el desafío con valentía y determinación.”

El camino fue de aprendizaje y formación. Preguntar, observar, analizar y volver a preguntar fueron parte de ese proceso. Con el tiempo, aquella mujer que asumía una empresa sin provenir del mundo industrial fue adquiriendo experiencia, incorporándose a distintos espacios empresariales y construyendo una mirada propia.

“Conté con el respaldo de muchísima gente que hoy sigue acompañándome. Fue un período de aprendizaje intenso y desafiante, pero cada obstáculo y contratiempo me fortalecieron y me acercaron más a la comprensión del negocio. Fui capaz de adquirir la experiencia y el conocimiento necesarios para liderar la empresa con confianza y eficacia. Involucrarme activamente en distintos ámbitos del sector me permitió consolidar mi posición entre mis colegas y llevar a la empresa a otro nivel de desarrollo.

Quien conoce los resultados sabe que es modesta y muy exigente consigo misma. Su recorrido también trascendió a Czerweny. Actualmente es Presidente y Gerente General de Motores Czerweny y Vicepresidente de Industrias Petit. Participa además activamente en distintas entidades empresarias e industriales: forma parte de la vicepresidencia de OAME (Organización Argentina de Mujeres Empresarias), revisor de cuentas en CAFED (Cámara de Fabricantes de Electrodomésticos), integrante del Comité Ejecutivo  de FISFE (Federación Industrial de Santa Fe) y integrante de la comisión directiva de  ADIMRA (Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina). Directora del Parque Industrial Galvez S.A. y cuenta con distintos reconocimientos, entre ellos Mujer Empresaria 2022, en la categoría Mujer Inspiradora; Mujer Destacada 2016, de la Cámara de Diputadas y Diputados de la Provincia de Santa Fe, y el Premio Latinoamericano Lidia Sartoris Angeli 2024 de OAME.

Esa participación institucional también le permitió ampliar su mirada más allá de la propia empresa y comprender mejor las dificultades y oportunidades que atraviesan hoy a la industria.

Profesionalizar, medir y ordenar

Cuando le preguntamos en qué etapa está hoy Czerweny, la respuesta es clara.

“Hoy atravesamos una etapa muy sólida, porque no nos hemos estancado. Es un principio que sostengo con mis equipos: hay que salir de la zona de confort. Incomodarnos, en la medida justa, es lo que nos permite seguir evolucionando.”

La incomodidad tiene una razón concreta: profesionalizar la gestión, medir, ordenar procesos y buscar permanentemente mejoras.

“Soy optimista, aunque sé que todavía tenemos que ajustar y perfeccionar varios procesos internos. Incorporé profesionales de distintas áreas, pero el objetivo estratégico de fondo es profesionalizar la gestión en su totalidad.

Y en esa búsqueda hay algo que para Carina pesa incluso más que los títulos: la actitud.

“Hoy la empresa trabaja con profesionales altamente capacitados y también con personal que fue desarrollado en la organización. Vamos incorporando especialistas en distintas áreas, que se suman a quienes crecieron internamente, y esa combinación es la que nos permite seguir profesionalizando la gestión.”

La empresa está renovando y actualizando el sistema de gestión de calidad. Paralelamente, comenzó a incorporar indicadores de desempeño en los distintos sectores de la planta. El sistema informático fue unificado y se incorporan herramientas de inteligencia artificial en el proceso productivo. Cabe destacar que todos los procesos están orientados hacia la conservación del medio ambiente y la reducción del impacto ambiental. Se ha implementado medidas para reducir la emisión de sustancias nocivas, priorizando el uso de materiales reciclables y empleando tecnologías amigables con el medio ambiente. Se obtuvo certificación de Sello Verde, del Ministerio de Ambiente y Cambio climático de la Provincia de Santa Fe. Además de certificaciones IRAM.

“Diariamente estoy analizando los KPIs de la empresa, y esto reviste especial importancia: estamos trabajando de manera intensiva en las estructuras de costos en la fabricación de productos, optimizando cada proceso para ganar en competitividad. Se trata de un camino que ya hemos recorrido y que no se interrumpe. La mejora continua constituye un eje de trabajo permanente para nosotros.

El cambio no pasa solamente por incorporar tecnología. Hay detrás un proceso humano importante. La mejora continua aparece así como una de las líneas centrales de la actual etapa de Czerweny: medir, detectar ineficiencias, corregir y volver a medir.

Una empresa que se construye también con personas

Hay un aspecto de la conversación que aparece una y otra vez y que ayuda a comprender una parte importante de la personalidad de Carina Ayub: su vínculo con las personas que trabajan en Czerweny. En una empresa instalada en Gálvez, donde buena parte de los trabajadores y sus familias forman parte de la misma comunidad, la cercanía adquiere una dimensión particular.

“Tenemos una ventaja competitiva concreta en esta cercanía con la gente. De acá no sale ningún producto con un defecto detectado que se haya dejado pasar. Priorizamos la transparencia: si hubo un error, se reconoce, el producto vuelve y se reprocesa.”  Y esa cercanía también se expresa en el conocimiento personal. “Nos conocemos todos. Conozco a cada uno de mis empleados por su nombre, su apodo y a toda su familia. Es un vínculo genuino, construido a lo largo de los años.”

Incluso cuenta que una misma familia puede tener cinco integrantes trabajando en la empresa. Para ella, esa cercanía genera un compromiso diferente.
La formación es otro aspecto central. La ubicación en una ciudad del interior puede dificultar el acceso a determinados perfiles profesionales, pero también genera una oportunidad: formar dentro de la propia empresa.

“A quienes no tuvieron la posibilidad de continuar sus estudios, les brindamos formación dentro de la empresa. Es una política que sostenemos activamente: capacitar. Hay jóvenes muy talentosos que no tuvieron esa oportunidad, y nosotros se la ofrecemos.”

Ese vínculo excede lo estrictamente laboral. Czerweny sostiene actividades destinadas a las familias y a los hijos de los empleados, como la fiesta de fin de año, celebraciones del Día del Niño, Día del Padre, Día de la Madre y Reyes. Hay cosas que Carina directamente no delega.

“Cuando se acerca el Día del Niño, me ocupo personalmente de seleccionar los juguetes para cada uno. Conozco los nombres, las edades, y recuerdo lo que regalé el año anterior para no repetir, especialmente cuando hay hermanos. Lo hago desde siempre y no lo delego, porque para mí tiene un significado especial.”

También cuenta que durante años tuvo que involucrarse personalmente ante situaciones de emergencia, incluso antes de que la estructura de seguridad y salud de la empresa estuviera profesionalizada. Hoy Czerweny cuenta con médica laboral y responsable de seguridad e higiene en planta permanente, además de una brigada de primeros auxilios preparada para actuar ante accidentes.

“Fuimos creciendo y profesionalizando cada área de manera sistemática. Hoy somos una organización notablemente más estructurada.”

Gálvez: cercanía contra distancia

Ser una empresa del interior tiene, para Carina, ventajas muy concretas y también costos.
La cercanía con el personal, el conocimiento de la comunidad y la posibilidad de formar trabajadores localmente son parte de las fortalezas. La distancia respecto de los grandes centros de consumo y distribución es, en cambio, una dificultad.

 “La principal desventaja es la distancia: garantizar que la mercadería llegue a tiempo. Para eso contamos con flota propia, con viajes periódicos a Buenos Aires y a Rosario. Asegurándonos de llegar a cualquier parte del país.”

Fabricar, adaptarse y seguir invirtiendo

La actual estructura de productos combina fabricación nacional e importación. La oferta incluye motores eléctricos monofásicos y trifásicos normalizados, motores especiales, motores importados trifásicos de alta eficiencia y la reciente incorporación de motores antiexplosivos de Italia.
En bombas, Czerweny mantiene líneas nacionales históricas como Zeta, EB y Doble Disco, junto con una amplia variedad de equipos que incorporan componentes importados y motores de fabricación nacional. La oferta se completa con equipos sumergibles, bombas para pozo profundo, multietapas, normalizadas, presurizadoras y muchas otras líneas.
A esto se suman ventiladores industriales y soluciones vinculadas con energías renovables, actualmente más orientadas a la generación y a la alimentación de equipos de bombeo.
Pero más allá del catálogo actual, hay una idea que aparece con fuerza: la búsqueda permanente de nuevos desarrollos.

“Estamos permanentemente evaluando nuevos productos y desarrollos, tanto en la línea de bombas como en la de motores.”

No todos llegan al mercado. Algunos proyectos quedan detenidos por los costos, la escala o la falta de socios tecnológicos. Muchas veces no avanzan, pero no por falta de potencial para producir, sino por el contexto o por la comparación con productos de origen asiático.
La capacidad industrial está.
La planta cuenta con tecnología CNC, robot bobinadoras automáticas con tecnología de punta y equipamiento que permite desarrollar productos especiales en series relativamente pequeñas. Ese enfoque también permite atender necesidades específicas de fabricantes de muy diversa maquinaria.

“Pensemos en un fabricante de máquinas con necesidades técnicas específicas para sus equipos, con dimensiones determinadas. Nosotros contamos con la ventaja de producir en tandas reducidas: 50, 100 o 200 unidades a medida, sin inconvenientes. Y si se trata de maquinaria destinada a exportación, con mayor razón, porque además adaptamos los equipos a voltajes y tensiones distintos a los locales.”

Un ejemplo concreto fue el trabajo realizado para el bus eléctrico de Rosario, donde Czerweny proveyó los motores y realizó las adaptaciones necesarias.

Calidad, ensayo y respaldo

A partir de nuestra pregunta sobre la estandarización de productos en cuanto a gran variedad de marcas y productos bastante similares interviene la Sra Lorena D´Amico responsable del departamento comercial de Czerweny y con una trayectoria en la empresa de más de 20 años.

Pareciera que hay muchos productos iguales, pero por un lado tenemos los equipos de fabricación nacional, con el porcentaje más alto de partes industria argentina, que marca una gran diferencia con otros fabricantes que hacen referencia a industria argentina pero más de la mitad del equipo son piezas importadas. Dicho sea de paso, nuestros equipos nacionales tienen una garantía de 3 años. Por el otro lado dentro de los equipos importados hay muchos que parecen iguales, pero en origen se ofrecen una gran variedad de calidades del mismo producto, la mayoría busca el precio para competir y sumar rentabilidad, pero en eso nosotros no dudamos, lo que lleva el sello de Czerweny debe estar a la altura de la alta calidad de los equipos nacionales, sabemos que hoy en día el mercado prioriza el precio bajo en la oferta de productos, con los obvios resultados ya que son productos de baja calidad.”

Amplia sobre eso el Ing Gabriel Castelano, Jefe de Ingeniería de Producto, también con más de 20 años en la empresa.

“La explicación está en el proceso que hay detrás de cada producto. Los equipos se prueban y ensayan en fábrica, se realizan verificaciones para comprobar que cumplan con los parámetros establecidos. Del mismo modo con todos los equipos importados se llevan adelante pruebas en todos los aspectos y hasta pruebas de vida que permiten conocer el comportamiento y la durabilidad de los equipos. Algunos productos llevan más de diez años trabajando continuamente. Todo esto no es un valor que no se ve, pero que si se valora porque sabe que si es Czerweny es de calidad

A esto se suma el respaldo de la empresa, la disponibilidad de servicio técnico. A lo que Carina amplía

“Hoy resulta imprescindible contar con servicio técnico y calidad de atención: la certeza de saber que hay una marca y un respaldo genuino detrás de cada compra. Para nosotros, esa diferencia nunca es un detalle menor; al contrario, constituye un valor central, y ahí es precisamente donde marcamos la diferencia con productos de calidad superior.”

El distribuidor sigue siendo clave

La estrategia comercial mantiene una característica definida: Czerweny comercializa a través de distribuidores y no directamente al consumidor final.

“Hoy estamos comercializando todo con nuestros distribuidores. Nosotros no comercializamos a consumidor final.”

Al mismo tiempo, el canal está cambiando. Los distribuidores también venden por canales electrónicos y la empresa está trabajando para acompañar esa transformación.
La tecnología aparece entonces no solamente en la planta sino también en el vínculo comercial. Czerweny está trabajando en incorporar más funcionalidades a su CRM, herramientas de atención online 24/7 y sistemas que permitan registrar consultas, hacer seguimiento y brindar respuestas incluso fuera del horario tradicional. La inteligencia artificial también comienza a incorporarse a los sistemas internos.

Para Lorena D’Amico, parte de ese proceso tiene que ver con facilitar la relación con el cliente y hacer más eficiente la gestión.

“Nos va a permitir también tener interrelación con el cliente, que el sistema se vincule ya y el cliente pueda ingresar y hacer consultas.”

 “Defenderé la industria nacional con convicción y determinación”

La discusión sobre fabricar localmente o importar atraviesa buena parte de la conversación. Hoy Czerweny maneja aproximadamente una relación 70/30 entre producción nacional e importación, aunque a lo largo de los años esa proporción fue modificándose acorde al contexto y las oportunidades de mercado.

Me siento profundamente orgullosa de producir en el país y de contar con la planta que tenemos. Se percibe que le ponemos todo. Nuestra gente, tanto quienes llevan muchos años acá como los más jóvenes, se compromete genuinamente y quiere sostener este trabajo y continuar fabricando.”

Para sostenerlo, la empresa está trabajando fuertemente sobre los costos. La automatización, los indicadores y la incorporación de tecnología forman parte de esa estrategia.
Sobre si la industria argentina va poder sobrevivir a este contexto tan difícil nos dice:

“Estoy convencida de que sí. Veo a los jóvenes que se forman acá, y las ganas que tienen de aprender son extraordinarias. El problema surge cuando ese aprendizaje no encuentra una perspectiva económica atractiva para desarrollarse plenamente.”

Por eso considera fundamental trabajar sobre la formación. Desde FISFE se impulsan acciones con escuelas y capacitaciones y Czerweny mantiene pasantes en forma permanente, a quienes además remunera.

“Seguiremos apostando”

Cuando la conversación llega al punto de quiebre —qué ocurre si producir localmente deja de ser competitivo— la respuesta de Carina no deja demasiado espacio para la duda.

Voy a encontrarle la vuelta, pero vamos a seguir fabricando. Abriremos la fábrica cada mañana, sostendremos muchos puestos de trabajo y seguiremos asumiendo riesgos que muchas veces pasan inadvertidos. Somos una PyME familiar donde todos apostaron, y cada ganancia obtenida se reinvirtió íntegramente en el crecimiento de la compañía.

Lorena agrega:  “Va a ser difícil que no fabriquemos, estamos todo el tiempo escuchando lo que nos piden los clientes, en el desarrollo de nuevos productos y equipos especiales. Hacemos los motores que mueven miles y miles de máquinas, muchas de ellas muy especiales”

Una mirada crítica sobre el contexto

Carina no pretende presentarse como especialista en política o macroeconomía.

“No soy especialista en política ni en contexto macroeconómico, pero tengo absoluta claridad sobre dónde estoy parada. Y lo que observo es que hoy no se está valorando al sector industrial como corresponde; se lo percibe casi como algo negativo, cuando debería ser exactamente lo contrario, y eso me preocupa profundamente. Una planta industrial no se limita a fabricar: detrás hay toda una cadena de proveedores, trabajadores, familias y actividad económica interconectada. La industria genera más mano de obra y productos con un valor agregado muy superior al de la materia prima o los commodities. Tenemos la capacidad instalada para fabricar productos de altísima calidad y exportarlos, pero hoy el contexto no acompaña esa posibilidad. No hablo únicamente del empleo directo, sino de toda la cadena de valor, que es considerablemente más amplia. No estoy solicitando subsidios; pido condiciones equitativas en materia impositiva y regulatoria para que la industria pueda competir en igualdad de condiciones y en la necesidad de generar un entorno más previsible. Hay que evitar las posturas extremas y construir políticas intermedias que nos permitan desarrollarnos a todos. No hay continuidad si no se trabaja en conjunto entre el sector público y el privado. Se necesitan políticas de estado sostenibles en el tiempo y un mayor conocimiento de la realidad productiva ”.

Un mercado más agresivo

También observa cambios en la competencia.

“Sí, hoy el mercado es considerablemente más agresivo, casi una jungla. Y esa lógica de avasallar al otro para avanzar, no es la mía, no responde a mi manera de entender los negocios. Nosotros apostamos a competir con honestidad y lealtad, con las mismas herramientas para todos. Nos ha tocado enfrentar situaciones de imitación y copia de productos totalmente innecesarias, cuando esas empresas cuentan con otros atributos genuinos para destacarse y competir.”

Probar, equivocarse y volver a intentar

La historia reciente de Czerweny también incluye proyectos que no prosperaron. Como algunos desarrollos de generadores eólicos o un motor para bicicleta eléctrica. Pero para Carina eso no significa que hayan sido esfuerzos inútiles.

“Hay que explorar, animarse a probar. Si no lo intentás, nunca vas a saber qué funciona.”

Ese espíritu también aparece cuando habla de los nuevos desarrollos. No todo tiene que ser un cambio gigantesco. Muchas veces se trata de sumar pequeñas mejoras, nuevos productos, nuevos clientes y nuevas aplicaciones.

Todo se construye de manera gradual, con tiempo y método. Estos logros no surgen de la noche a la mañana.”

Una empresa que sigue buscando su próximo paso

Después de doce años de gestión, la mujer que llegó a Czerweny sin experiencia industrial reconoce que todavía falta. Pero también hay una empresa diferente de aquella que recibió. La tecnología, la automatización, los sistemas de información, los indicadores, la ampliación del portafolio, los nuevos desarrollos y la incorporación de nuevos mercados muestran una empresa que no se conforma con conservar lo conseguido.
También hay una dimensión menos visible pero igualmente importante: una empresa que intenta formar personas, sostener vínculos, acompañar a sus trabajadores y ser parte de la comunidad en la que está instalada. Eso permite entender mejor por qué Carina Ayub habla tantas veces de la gente cuando la pregunta apunta al futuro de Czerweny.

“A veces me preguntan qué necesidad tengo de seguir esforzándome de esta manera. El viaje diario de 260 kilómetros pesa, y el cansancio y el estrés también se hacen sentir. Pero lo que verdaderamente me motiva es la gente, darle continuidad a ese vínculo es lo que me impulsa cada día.”

La continuidad es, finalmente, el concepto que mejor resume su mirada. Cuando le preguntamos qué le gustaría que quedara de todo este proceso, su respuesta vuelve a poner a la empresa por encima de su propia gestión:

Mi mayor aspiración es dejar a la empresa consolidada para que tenga siempre continuidad. Es una empresa con 85 años de trayectoria e historia, y esa historia merece seguir escribiéndose

Hoy, Czerweny enfrenta un mercado más competitivo, un contexto industrial complejo y la necesidad permanente de mejorar costos sin resignar calidad. Pero también llega a este momento con la futura y próxima expansión en el Parque Industrial de la ciudad, con tecnología, conocimiento acumulado, con capacidad de desarrollo, una estructura productiva propia y una conducción que, lejos de pensar en detenerse, sigue buscando cómo encontrarle la vuelta.
En doce años, el desafío dejó de ser simplemente demostrar que podía conducir una empresa industrial. El tiempo, los resultados y las decisiones tomadas fueron construyendo una respuesta propia. En un sector tradicionalmente asociado a figuras masculinas, María Carina Ayub terminó ocupando ese lugar no como una circunstancia transitoria, sino desde una gestión que logró hacer de Czerweny una empresa más moderna, más amplia y preparada para lo que viene.

Desde M3h agradecemos el tiempo destinado para poder conocer un poco más la actualidad de la empresa y la mirada de su presidente.

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