Para entender lo que pasa en el tramo más importante del sistema de bombeo.

¿POR QUÉ EL PUNTO MÁS DÉBIL?

En un sistema de bombeo hay errores o modificaciones que pueden tener distintos efectos.
Consecuencias que pueden variar su gravedad según en qué parte del sistema sucedan. Hablamos de efectos probables ya que hay muchos factores que influyen en los resultados y no siempre tienen la misma gravedad, pero lo que quiero destacar es que variaciones, aunque sean mínimas, en el trayecto de succión (a comparación del de impulsión) pueden hacer la diferencia entre que el equipo funcione o no funcione, e inclusive que sufra daños que puedan dejarlo inutilizable.
El tramo de succión de un equipo de bombeo, sin importar su tipo (rotodinámicas –centrifugas– o de desplazamiento positivo –pistón, engranaje, diafragma, tornillo, etc.) ni la función que cumplan (dosificación, transvase, presurización, etc.) es la parte más sensible y donde se producen el mayor porcentaje de fallas, muchas de veces ocasionadas por errores de diseño, dimensionado o instalación.
Por ello es que esta serie de notas técnicas tiene por objetivo analizar cada detalle para evitar los problemas que pueden surgir en la parte más sensible de un sistema de bombeo. En esta segunda entrega nos centramos en ANPA.


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